Consultas Médicas, Ginecología, Matronas, Medicina General, Nutrición, Psicología

María Soledad Zárate, historiadora y autora de Dar a luz en Chile, siglo XIX: “Si seguimos pensando que la historia de la asistencia de partos es solo la historia de los médicos, no vamos a cambiar el paradigma”
Las mujeres y sus hijos ya no morían, pero los ginecólogos –y más tarde las ginecólogas– comenzaron a tomar un rol protagónico dentro de los procesos fisiológicos de las mujeres, quienes pronto perdieron voz y voto respecto a lo que se hacía o no en sus propios cuerpos. “La medicalización del parto, de la asistencia de la madre y el niño, tuvo grandes beneficios, pero el proceso también tiene sombras; replegó la voz de las mujeres y lo que está pasando hoy es que son las mujeres y las profesionales femeninas en su mayoría las que quieren reordenar este proceso y demandan mayor visibilidad de su experiencia y más derechos”, asegura la historiadora.Precisamente, para Débora Solís, directora ejecutiva de la Asociación Chilena de la Protección de la Familia (APROFA), organización que busca defender los derechos sexuales y reproductivos y que ofrece los servicios de un equipo multidisciplinario de profesionales de la salud sexual y reproductiva con un enfoque de género, parte de las razones detrás de la medicalización de los procesos fisiológicos de las personas con útero tiene que ver con la desinformación.“Es la desinformación la que nos deja sin herramientas para decidir sobre nuestro cuerpo. Sin información se nos impone un modelo medicalizado que deja fuera la agencia de las personas. Sumado a esto, vivimos en una sociedad que avanza cada vez más en el control de los procesos naturales, del tiempo y de las prácticas, donde resulta más sencillo programar y planificar el nacimiento que esperar a que suceda naturalmente. Las personas deberían conocer los procesos naturales del desarrollo correspondiente a las etapas y sus ciclos para que así tengan todos los conocimientos que les permitan tomar decisiones informadas sobre su cuerpo y salud. Solo en ese momento, profesionales de salud como las matronas y matrones y ginecólogos y ginecólogas pueden aportar, orientar y acompañar en el manejo de las diversas temáticas, más que imponer visiones o tomar decisiones por ellos”, dice Solís.
Dentro del sistema público, explica Andrea von Hoveling, miembro de Ginecólogas Chile, asociación que busca la promoción del enfoque de género en el estudio y el ejercicio de la Obstetricia y Ginecología, estas labores están a cargo de matronería. En el sistema privado, cada quien puede optar por lo que prefiera. Es allí, dice, donde “efectivamente hay más controles con ginecólogos y ginecólogas. Eso creo que obedece a una medicalización innecesaria de los procesos fisiológicos”.“Las matronas y matrones tienen un rol promotor de la salud sexual y reproductiva. A través de controles de salud, consejerías, orientaciones, toma exámenes como el PAP, ecografías y procedimientos como inserción o extracción de implantes y dispositivos intrauterinos promueven prácticas de autocuidado, pesquisan alteraciones o enfermedades y pueden aportar en el manejo de patologías diagnosticadas con seguimiento, además de la prescripción de anticonceptivos, medicamentos para infecciones vaginales o vitaminas para embarazo. Lo fundamental es que hay que sacar del imaginario que hay profesionales de primera o segunda categoría porque ambas especialidades son complementarias e idealmente deben actuar en conjunto”, explica la directora ejecutiva de APROFA.

Mi parto precipitado: “No podemos exigirnos ser caballos de carrera en la maternidad”

Que nada
te quite
el sueño.